"La comunidad de vecinos del año 1964 encontraba francamente molesto el avispero de niñas y niños rompiendo a las cinco de la tarde el silencio de siesta franquista que con tanta dedicación se acunaba en el patio de luces. Por la mañana se envolvía la moral doméstica con los suaves silbidos de las válvulas de las ollas exprés y, al mediodía, el ronroneo de la AM introducía a los bebés en una duermevela sin sobresaltos. Hasta que salían los niños de los colegios, a ensuciarlo todo, a romperlo todo. Por ello, en el verano de 1964, Rótulos Martínez instaló un cartel, a imitación de las placas que dan nombre a las calles, que informaba a propios y extraños que en ese patio se prohibía jugar a la pelota. En el verano de 2011 un espectro de placa permanece colgado en esa esquina, letras blancas sucias sobre fondo azul desvaído, “PROHIBIDO JUGAR A LA PELOTA”. Aquello que Rótulos Martínez prohibió fue respetado con ese feror infantil por los mandamientos escritos y ya no se vieron más pelotas por aquel patio. Como detrás de una pelota siempre viene un niño, también dejaron de verse los niños. La comunidad de vecinos del año 2011, antes de disolverse, celebró con sonrisas la armoniosa paz en la que habían vivido durante los últimos cincuenta años."
– La Fundación Robo se pone literaria (vía @preescolar).
